Por toda la geografía española ceramistas, vidrieros y diseñadores dan alma estética a los menús de todo tipo de restaurantes. Presentamos una docena de ellos, con todo tipo de propuestas.

Algunos llevan más de dos décadas en el mercado, otros apenas unos años, pero todos se han convertido, a través de su trabajo, en parte visible y activa de los menús y la estética de cientos de restaurantes. Todos ellos forman parte de ese toque especial que muchos cocineros y establecimientos buscan a la hora de crear una experiencia a sus clientes. Artesanos y diseñadores han encontrado un nicho de mercado en el mundo de la gastronomía del que va a ser difícil que los echen, se adaptan a sus clientes y ofrecen la diferencia frente a los productos de masa: exclusividad, personalidad e identidad. GastroActitud presenta a una docena de ellos y sus trabajos -por orden alfabético-, pero hay muchos más por conocer y descubrir.

  • Vajilla de cerámica para reportaje periodístico de Pedro León

Pedro León, el pequeño artesano de barrio!

Tiene su taller en el madrileño barrio de Lavapiés y de sus manos, y dos hornos, salen platos y cuencos para varios de los grandes restaurantes. De Paco Roncero a los hermanos Adrià. “Llevo 20 años con mi taller pero el boom de los cocineros ha sido hace poco”, dice. “Desde el restaurante Kabuki buscaban alguien que hiciera rakú (técnica tradicional oriental de cerámica) en Madrid y dieron conmigo a través de internet. No la hago en el taller puesto que hay que enterrar los platos bajo tierra pero el resto de piezas sí. Les convencí de que mi rakú, a baja temperatura, no era lo más idóneo para hostelería pero me encargaron otros platos”, dice mientras pinta unos cuencos en su taller. Pronto se corrió la voz entre chefs como Ramón Freixa o Paco Roncero que le encargaron piezas para sus restaurantes con estrellas. Y gracias a ACME, su distribuidor barcelonés, llegó a los hermanos Adrià. “El año pasado me pidieron 900 piezas para Heart, el local que inauguraron en Ibiza en verano. Y ahora me han encargado otras 500 para reponer y vender en el propio local ibicenco”, explica mostrando una pila de ellas. “Pero quien desee tener piezas mías ha de pedírmelas con tiempo porque lo hago todo aquí, uno a uno, y es imposible elaborarlo más deprisa”. Por esta razón tuvo que decirle que no al chef malagueño Dani García del restaurante Calima con 2 estrellas Michelin. “Algunos abren un nuevo local y quieren conseguir una vajilla artesana en un mes. Eso es imposible”..

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 PUBLICACIÓN :    GASTROACTITUD.COM